Un nuevo estudio de ISEM sobre “Política, sostenibilidad e innovación en los grupos de moda rápida y moda de lujo”

Un paper de las profesoras Silvia Pérez-Bou e Isabel Cantista analiza el papel de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Carta de la Industria de la Moda de la ONU para la Acción Climática y el Fashion Pact, en algunas de las principales empresas del sector de la moda.
La industria de la moda tiene relevancia a nivel mundial y su actividad impacta también de forma global. Las profesoras Pérez-Bou y Cantista han realizado un estudio en el que aplican el concepto de los Sistemas de Innovación basados en el poder político, la educación, la empresa y las finanzas, a la industria de la moda.  En concreto, la investigación pretende valorar el impacto de algunas iniciativas de los poderes políticos en el cambio climático, como los ODS o la Carta de la Industria de la Moda; y de otras llevadas a cabo por el poder empresarial en colaboración con el político, como el Fashion Pact o Pacto de la Moda, que pretenden impulsar la innovación de las empresas en una dirección más sostenible. El estudio analiza esas tres  iniciativas y el impacto  que han tenido en las acciones de cuatro de los principales grupos del sector de la moda: Inditex, H&M, Burberry y Kering Group. Se han seleccionado estos grupos porque son signatarios de la Carta de la Industria de la Moda y del Fashion Pact, además grandes en términos de facturación y representantes de distintos segmentos, desde el mercado más generalista hasta el de lujo, tanto en ropa como en calzado.   ¿En qué consisten estas tres iniciativas?
  • Objetivos de Desarrollo Sostenible: Se trata de 17 objetivos globales interconectados diseñados como un plan para lograr un futuro mejor y más sostenible para todos.​ Los ODS fueron establecidos en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y se pretende alcanzarlos para 2030.
  • Carta de la Industria de la Moda para la Acción Climática:  En el marco de la Conferencia de Naciones Unidas para el Cambio Climático de diciembre de 2018 (COP24 en Katowice, Polonia), las principales marcas de moda, minoristas y organizaciones proveedoras acordaron abordar colectivamente el impacto climático del sector de la moda en toda su cadena de valor, prestando especial atención a las estrategias para la descarbonización.
  • Fashion Pact: es la primera gran coalición global de empresas de moda  (incluyendo proveedores y distribuidores), para afrontar objetivos medioambientales clave en tres áreas:  detener el  calentamiento global, recuperar la biodiversidad y proteger los océanos. El presidente francés Macron pidió al presidente del grupo Kering lanzar esta iniciativa durante la cumbre del G7 en agosto de 2019. Fue firmado inmediatamente por 32 de las principales empresas del sector a nivel mundial, y actualmente acoge a empresas que suponen más de un tercio de la facturación global.  
Las investigadoras han utilizado una metodología cualitativa, gracias a la cual han podido analizar más de 100 documentos publicados por los propios grupos de moda o por las empresas e instituciones con las que colaboran. Un trabajo que les ha llevado desde mayo de 2019 hasta diciembre de 2021.  Entrando en detalle sobre lo que revela la investigación en cada grupo, según los documentos publicados, en Inditex, por ejemplo, la sostenibilidad es un elemento central de su negocio y tiene como pilares la circularidad y la digitalización. Además, abordan los aspectos sociales y ambientales a través de diferentes programas que han ido creando valor social en su comunidad y también en la industria. H&M es la que ha colaborado ​​con el mayor número de organizaciones, abarcando diferentes iniciativas: desde el impulso de la circularidad en varias de sus marcas (con sistemas de alquiler o venta de segunda mano), hasta el apoyo a start-ups de innovación textil, pasando por iniciativas con los trabajadores o las alianzas para un transporte más sostenible, con Maersk.  Burberry a su vez está siguiendo un doble enfoque sostenible a través de su Fundación y de la propia marca. Por un lado, contribuyen a la sostenibilidad social patrocinando organizaciones enfocadas en la igualdad de oportunidades y la educación de los jóvenes. Sus informes reflejan la brecha de género en los salarios hombre-mujer y cómo están trabajando para nivelarlo, han empezado a hacer desfiles neutros en carbono (compensando emisiones), y han cambiado sus prácticas para dejar de quemar artículos sin vender.  Aunque están investigando en el uso de materiales más sostenibles, el Dirty Fashion Report evaluó que el grupo estaba “quedándose atrás” debido a sus prácticas de abastecimiento de viscosa. Por su parte, el Grupo Kering busca ser reconocido como el número uno en sostenibilidad, en la que lleva trabajando desde 1996. Su programa de sostenibilidad se basa en tres pilares: “Cuidar el Planeta” (ambiental), “Colaborar con las Personas” (social) y “Crear nuevos modelos de negocio” (económico).  Como impulsora del Fashion Pact, la compañía está trabajando con otras empresas, liderando los cambios en la industria. Al cabo de un año de su firma, el 80% de las empresas había incorporado estrategias y prácticas (mayor uso de energías renovables, reducción de emisiones de GEI, nuevos materiales, etc.). Como conclusión de este estudio se ve que, al analizar la información sobre sostenibilidad que preparan las compañías, los documentos citados (ODS, UN Fashion Charter y Fashion Pact) juegan un papel esencial tanto en las prácticas que desarrollan como en las estrategias que se plantean. Para conseguir los objetivos es necesaria la colaboración con otras instituciones y empresas. En definitiva, estas iniciativas políticas a nivel internacional han influido positivamente en los grupos  de moda estudiados. Por tanto, dos de los drivers comúnmente reconocidos para los Sistemas de Innovación (el poder político y el empresarial), se muestran también eficaces cuando crean sinergias en innovación para la sostenibilidad en la moda.   

Noticias más vistas

Archivo