COVID-19: Liderando en nuevos contextos

En este capitulo, los autores analizan el nuevo contexto al que se enfrentan las empresas: incertidumbre, aislamiento, teletrabajo, distorsión de información...

El contexto en el que trabajan las empresas ha cambiado de manera notable con el Covid-19. Un contexto distinto requiere regenerar las mejores ideas del pasado con nuevas ideas. En contextos de complejidad creciente es más necesario que nunca un liderazgo que genere confianza mutua y sentido de propósito. Se necesita empoderar y comprometer a personas competentes para poder anticiparse a los problemas y oportunidades que son producto del nuevo contexto.

¿Es distinta la crisis del Covid-19 a las crisis previas? ¿En qué? Este capítulo pretende dar respuesta a esas inquietantes preguntas.

Futuro y liderazgo frene al covid

¿Qué hace especial el contexto que nos plantea Covid-19?
En los años 90, y en entornos militares, hizo fortuna el concepto VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) para caracterizar los entornos geopolíticos. El término fue posteriormente importado al mundo de los negocios. Hoy en día no hay autor de negocios que no haga referencia a dicho término para describir los mercados donde las empresas operan. Pues bien, el Covid-19 no ha hecho sino intensificar cada uno de esos cuatro elementos añadiéndoles algunos otros:

  • La globalidad
    Las crisis que hemos podido vivir en el pasado, tipo catástrofes naturales, crisis migratorias, atentados terroristas, crisis sociales, incendios o accidentes varios, han estado confinadas geográficamente. 

Covid19, en cambio, es global. No conoce fronteras geográficas, no distingue países, continentes ni regiones. La crisis ha puesto de relieve la interdependencia de todo y la necesidad de dar una respuesta coordinada basada en la confianza mutua. Todo el mundo está expuesto y todos han de esforzarse en superarlo.

La escala de la crisis es inmensa. Al escribir esta nota ya se han superado los tres millones de personas infectadas. Y eso que solo contabilizan a quien se ha hecho una prueba. Además, es cuestión de orgullo nacional no tener muchos infectados. Por tanto, el número real de infectados es posiblemente diez o veinte veces más.

La escala de la crisis también es significativa desde el punto de vista de los muchos ámbitos a los que afecta: salud, sociología, psicología, política, economía, empresa, comercio, etc.

La globalidad también es patente por el impacto que ha supuesto en la cadena de suministros. Las repercusiones para las empresas pueden estar en cualquier punto directo o indirecto de la cadena de abastecimiento.

Otro aspecto de la globalidad se ha dado dentro de cada país, al ponerse de relieve la interdependencia de todo y la necesidad de dar una respuesta coordinada basada en la confianza mutua (sin distinción de partidos políticos) entre municipios, regiones, y gobierno central.

  • El aislamiento social impuesto
    En otras situaciones de crisis del pasado, salvo en las guerras, la respuesta natural ha sido la de desplazarse al sitio en cuestión para ayudar.

En esta crisis se nos ha obligado a actuar de manera distinta. Salvo el personal sanitario, y otros trabajos imprescindibles para los ciudadanos, se nos está obligando a quedarnos en casa (#YoMeQuedoEnCasa) y a mantener la distancia social.

El aislamiento es un fenómeno nuevo, al menos en Occidente, que nos deja con una sensación de impotencia por no poder ayudar a nuestros seres queridos que puedan necesitar nuestra ayuda o cercanía.

  • La incertidumbre de tener un enemigo invisible
    El enemigo es invisible y agresivo. No tenemos experiencia ni estrategia para enfrentarnos a enemigos con estas características.

También vivimos con la incertidumbre de no saber cuáles serán las consecuencias futuras en vidas humanas y en daños psicológicos.

Nadie ha sido capaz de estimar tampoco los posibles impactos económicos o financieros, ya que se desconoce la duración, la profundidad de esta crisis y la forma de la posible recuperación económica (en V, en L, en U o W).

  • La velocidad exponencial con la que se han sucedido los cambios
    La velocidad de propagación del virus ha tenido fases exponenciales que han hecho casi imposible la adecuación de los recursos sanitarios a la demanda.

El carácter exponencial de los contagios desafía al cerebro humano, que está más acostumbrado a gestionar elementos de naturaleza lineal. Ya nos avisó Einstein de que el interés compuesto es la mayor fuerza de la naturaleza. Un ejemplo: si prevemos dar 30 pasos lineales de 1 metro cada uno, todos podemos imaginarnos en nuestra cabeza donde terminaríamos tras dar el paso 30. Habremos recorrido 30 metros. Sin embargo, si esos 30 pasos son exponenciales y la secuencia de pasos es 2, 4, 8, 16, 32 y así sucesivamente, nos resulta imposible cuantificar la distancia recorrida al cabo de 30 pasos.

La distancia recorrida sería la equivalente a 26 vueltas a la tierra. En los primeros días de la pandemia, cuando las magnitudes parecían ser menores o pequeñas, no se descontó el carácter exponencial de la propagación y ello hizo que la respuesta fuese lenta e inadecuada. La velocidad exponencial del contagio desafía nuestra manera tradicional de tomar y ejecutar decisiones.

  • El exceso de información y la distorsión de las noticias falsas
    Vivimos en un mundo hiperconectado, donde recibimos abundantísima información a través, tanto de los medios tradicionales, como sobre todo de las redes sociales. Información que ha sido contradictoria (en parte porque con esta crisis pisamos un terreno desconocido) con la consiguiente confusión en las personas. Si a eso se añade la fábrica de noticias falsas con connotaciones políticas, o delictivas, se puede concluir que la hiperinformación está generando una enorme confusión.

El exceso de información y su carácter mayoritariamente negativo (al referirse a muertes, falta de suministros y congestión hospitalaria) incrementa el miedo y la angustia. Es cierto que también han circulado muchas historias épicas, y bromas y memes que han ayudado a reconectarnos con la mejor versión de la humanidad, o al menos han sido una vía de escape al malestar general.

Las implicaciones del nuevo contexto en las personas
Desde el punto de vista de las personas hay dos implicaciones que vale la pena destacar:

  • Las respuestas psicológicas de las personas al incremento de la complejidad
    La complejidad genera un alto nivel de la hormona cortisol cuyos efectos son conocidos. Por un lado, es un oxidante de las células acelerando su proceso de envejecimiento. También genera una visión de túnel donde tan solo se ve una parte pequeña del todo. El cortisol, por último, fomenta la agresividad.

La complejidad desde el punto de vista de las conductas genera una mayor polaridad: algunas personas pasan a la acción, tomando actitudes positivas, proactivas, aportando creatividad a la resolución de problemas. Estas personas ayudan al resto a motivarse y a que se genere un sentimiento de que juntos se puede salir de la crisis.

En el extremo opuesto hay personas que se bloquean ante la complejidad entrando en una especie de parálisis sin saber qué hacer. Esta parálisis se suele manifestar junto a alguno de los siguientes síntomas: miedo, pánico, negación de lo que está pasando, sensación de angustia, ansiedad, nerviosismo, estrés y falta de motivación.

Al polarizarse las conductas, se reduce el número de personas cuya respuesta es la intermedia. Estas personas necesitan ser activadas para no deslizarse por la pendiente de las excusas por la falta de herramientas, información o recursos necesarios para pasar a la acción.

Si la situación se prolonga en el tiempo lo normal será que aparezca una cierta fatiga en todas las personas con independencia de la forma en la que se han posicionado. La clave está en activar y en desbloquear a quien lo necesite con cercanía, aportando certezas y ayudando a crear confianza en uno mismo.

También hay que tener prevista la preocupación, que poco a poco ira incrementándose en las personas. Las preguntas que rondarán la cabeza de todos serán del tipo ¿qué pasará con mi salud y la salud de mi familia? ¿Qué pasará con mi trabajo a futuro? ¿qué pasará con mi situación financiera personal si la crisis se prolonga?

  • Teletrabajo
    La mayoría de las personas nos hemos visto forzadas a continuar con la actividad laboral desde nuestros hogares. En el nuevo contexto se ha de dar respuesta a los desafíos de trabajar en remoto, ya que de no hacerse podrían alimentarse los sentimientos negativos descritos con anterioridad.

Para poder realizar el trabajo de forma remota hacen falta un espacio cómodo que garantice cierto silencio, disponer de soluciones informáticas apropiadas, tener un buen ancho de banda para poder comunicarse remotamente con sistemas centrales o hacer videoconferencias.

La productividad dependerá de la disponibilidad de estas herramientas y también del nivel de formación o práctica de las personas en su uso. No todos han tenido la oportunidad de teletrabajar en el pasado, la mayoría de las personas en edad laboral no son nativos digitales y la adopción de ciertas formas de trabajo puede suponerles un esfuerzo importante.

Reflexiones finales
Nos enfrentamos a una situación de crisis sin precedentes que exige a todos, y en especial a los líderes, hacer un gran esfuerzo para estar a la altura de las circunstancias. La proactividad y la anticipación son imprescindibles y han de venir de todos al ser el resultado del conocimiento compartido y del compromiso de los equipos.

La psicología y la vida de las personas han de ser una prioridad, y a la vez representan una dificultad añadida a la gestión de la crisis.

El marco para tomar las mejores decisiones ha de inspirarse en los valores y el propósito. Entender el contexto sin precedentes que nos plantea Covid-19 nos ayudará a elaborar los planes de acción y a comenzar a transitar el camino de las soluciones y el de la recuperación.

Noticias más vistas

Archivo