Silvia Pérez Bou publica un nuevo estudio sobre cómo Zara se reposiciona a través de la arquitectura de sus tiendas
¿Puede el diseño de una tienda cambiar la percepción de una marca global? La investigación se ha llevado a cabo junto con Valentina Bauzá, alumna del Máster de Arquitectura de la Universidad de Navarra.
08 | 04 | 2026
El nuevo artículo de Silvia Pérez Bou (ISEM Fashion Business School) y Valentina Bauzá, publicado en Journal of Global Fashion Marketing, pone el foco precisamente ahí: en cómo Zara está utilizando la arquitectura de sus tiendas como palanca de reposicionamiento.
Cuando el espacio comunica marca
El estudio muestra cómo Zara está redefiniendo su identidad a través del diseño físico de sus espacios. La clave está en la incorporación de elementos propios del quiet luxury: materiales cuidados, estética depurada, distribución tipo “hogar” y una atmósfera pensada para generar conexión emocional.
No es solo una cuestión estética, es estrategia de marca.
Aunque la integración digital (phygital) sigue presente, el artículo subraya que ya no es el elemento diferencial. En Zara, es casi un estándar. Lo relevante ahora es cómo esa tecnología se integra de forma invisible para potenciar una experiencia más fluida y sofisticada dentro de un entorno que transmite nuevos códigos de valor.
Lo que dicen los clientes (y por qué importa)
Uno de los puntos más interesantes del estudio es el análisis de comentarios en redes sociales, que confirma que este cambio no pasa desapercibido.
En ellos, los clientes destacan:
- La estética y el ambiente de las tiendas
- La sensación de calidad y cuidado
- Una experiencia más cercana a la de marcas de lujo
Es decir, el reposicionamiento no solo se diseña: también se percibe.
Un caso que ilustra el cambio
El análisis incluye espacios como Zara Man Hermosilla en Madrid, donde el layout recuerda más a una vivienda que a una tienda tradicional: zonas diferenciadas, mobiliario cálido y una experiencia pensada para permanecer.
En paralelo, se compara este enfoque con marcas como Saint Laurent, evidenciando cómo las fronteras entre el lujo y el mainstream se están redefiniendo.