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La Universidad celebra el acto de investidura de 319 doctores procedentes de 26 países

“Os ha tocado terminar vuestras tesis en medio de una pandemia. Habéis sido valientes y tenaces; no habéis escuchado ni los mensajes desalentadores ni los cantos de sirena”, señala el rector


ArgazkiaManuel Castells/La Universidad de Navarra ha celebrado esta tarde el acto de investidura, al que han asistido parte de los 319 doctores que han defendido la tesis en los dos últimos cursos.

04 | 06 | 2021

Un total de 319 doctores, pertenecientes a 16 facultades y escuelas de la Universidad de Navarra, han defendido su tesis durante los cursos 2019-20 y 2020-21. La investidura de nuevos doctores se ha celebrado en el Museo del centro académico. Por primera vez, ha sido un acto conjunto de dos promociones, ya que debido a la situación sanitaria el año pasado no pudo realizarse.

A pesar de la pandemia, las más de 300 tesis fueron defendidas por doctores procedentes de 26 países: Argentina, Bélgica, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Camerún, Canadá, República Checa, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, EE.UU., Honduras, India, Italia, Kenia, México, Nigeria, Pakistán, Paraguay, Perú, Polonia, Uganda y Venezuela.

“Os ha tocado terminar vuestras tesis en medio de una pandemia. Pero habéis sido valientes y tenaces. No habéis escuchado ni los mensajes desalentadores ni los cantos de sirena. Habéis culminado vuestro trabajo en las condiciones más difíciles”, reconoció el rector, Alfonso Sánchez-Tabernero.

“Hoy celebramos una herencia”, dijo al comenzar su discurso. “Los nuevos doctores y doctoras formados en la Universidad de Navarra habéis tomado el relevo en una carrera de fondo: sois ya protagonistas de una aventura apasionante. Sois los herederos de los hombres y mujeres que decidieron trabajar por un mundo en el que el conocimiento estuviera al servicio de todos. Porque ese es el único motor que da sentido pleno a la investigación: su impacto positivo en la vida de muchas personas”.

“En la Universidad de Navarra -añadió- hemos configurado una institución verdaderamente humanista, que procura iluminar cada rincón del conocimiento para ponerlo al servicio de los demás”, subrayó. Eso hizo, en un sentido casi literal según el profesor Sánchez-Tabernero, Francisco Ponz, tercer rector de la Universidad, fallecido el pasado diciembre. De él destacó su dedicación al estudio, su humildad y su condición de maestro.

Respecto a la humildad, recordó cómo solía aconsejar a sus alumnos que huyeran de una competitividad individualista, una afirmación “casi revolucionaria” en el mundo contemporáneo, aseguró el rector. “Era muy consciente de que la ciencia casi nunca proviene de la idea brillante del genio sino que suele ser fruto del trabajo en equipo. Sabía que las torres de marfil constituyen un lastre para el conocimiento”.

Investigación para plantar cara a una tragedia global

El profesor de la Facultad de Comunicación Ramón Salaverría, padrino de la promoción, aseguró que “el día de hoy parecía improbable. Más de uno, en momentos de zozobra, lo habrá considerado incluso imposible”. Este auditorio, señaló es hoy un monumento al sacrificio y a la renuncia: “Todos habéis hecho un esfuerzo que solo vosotros, y vuestra gente más querida, sabe hasta dónde alcanza”.

“Doctorarse nunca ha sido tarea fácil. Es un camino que exige singular esfuerzo, convicción y disciplina. Un itinerario largo, solitario, con numerosos repechos y no pocos precipicios”, dijo el profesor. “Sin embargo, pocas veces la meta habrá resultado tan remota e inalcanzable como en esta ocasión”, agregó.

A su juicio, este tiempo nos ha revelado que la actividad investigadora “es transitoria, transitiva y, sobre todo, trascendente. Pocas veces este carácter finalista de la ciencia habrá quedado tan patente como a lo largo de esta época incierta que nos ha tocado vivir. El mundo ha necesitado de los investigadores para plantar cara a una tragedia global. Cada uno desde vuestra disciplina, habéis conseguido encontrar la salida”

Por su parte, el doctor en Arquitectura Javier Sáez Gastearena, que habló en nombre de sus compañeros, se refirió a ese valor que durante el último año se ha convertido muchas veces “en la piedra angular” del trabajo de los nuevos doctores. “El valor de conservar la sensatez y resistir a la tentación de dejarse llevar. De no ver nada, pero seguir luchando y avanzando; con éxito o no”, resaltó.

El investigador agradeció el papel de las personas e instituciones que han participado en su formación, entre ellas la Universidad, a sus directores de tesis y especialmente a sus familias y amigos “por perseverar siempre y por su afecto incondicional, por su confianza, comprensión y aliento”.

Las tesis defendidas en el curso 2019-20 y 2020-21 se han realizado gracias a la aportación de instituciones como la Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra, Fundación La Caixa, Fundación Caja Navarra y Banco Santander